Oraciones


Según la mística italiana María Valtorta Jesús le dijo una vez: "La oración es una conversación del corazón con Dios -- y debe ser habitual". Usted puede y debe hablar a Dios en su propia manera; sin embargo, aquí hay unas oraciones tradicionales en caso de que le sean útiles.

La Señal de la Cruz:
En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

El Padre Nuestro:
Padre Nuestro, que estás en el cielo. Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día. Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden. No nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. (Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.) Amén.

El Ave María:
Dios te salve, María; llena eres de gracia. El Señor es contigo. Bendita tú eres entre todas la mujeres y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.


El Gloria al Padre:
Gloria al Padre, al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era antes, ahora, y por los siglos de los siglos. Amén.

El Credo de los Apóstoles:
Creo en Dios Padre, Todopoderoso, creador del cielo y de la tierra; y en Jesucristo su único Hijo nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo. Nació de Santa María Virgen; padeció debajo del poder de Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado. Descendió a los infiernos; al tercer día resucitó de entre los muertos. Subió a los cielos; está sentado a la diestra de Dios Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a los vivos y a los muertos.
Creo en el Espíritu Santo, la Santa Iglesia Católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida perdurable. Amén.

Oh Mi Jesús:
Oh mi Jesús, perdónanos nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno y lleva todas las almas al cielo, sobre todo las más necesitadas de tu misericordia.

El Salve:
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve. A ti clamamos los desterrados hijos de Eva. A ti suspiramos gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra: vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos. Y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. !Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios.
Para que seamos dignos de las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.

Bendición de la mesa:
Antes de las comidas:
Bendícenos, Señor, y bendice estos alimentos que por tu inmensa misericordia vamos a tomar, para que mantenido nuestro cuerpo por ellos, nos dediquemos a tu santo servicio. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén. Acción de gracias, después de las comidas: Te damos gracias, Señor, por todos los beneficios que nos has dado y por los alimentos que acabamos de tomar, esperando de tu bondad recibir un día la bienaventuranza eterna, así como ahora recibimos el sustento corporal. Por Cristo nuestro Señor. Amén.

Un Acto de Contrición:
¡Señor mío, Jesucristo! Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Vos quien sois, Bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón de haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia propongo firmemente nunca más pecar, confesarame y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

Memorare:
Acuérdate, ¡oh piadosísima Virgen María!, que jamás se oyó decir, que ninguno de los que han acudido a tu protección, implorado tu asistencia y reclamado tu socorro haya sido abandonado de ti. Animado de esta confianza, a ti también acudo, oh Madre Virgen de las vírgenes, y gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a comparecer ante tu presencia soberana, ¡oh Madre de Dios y Madre nuestra!, no deseches mis súplicas; antes bien, escúchalas y acógelas benignamente. Amén.

Al Ángel de la Guarda:
Ángel de Dios, que eres mi custodio, pues la bondad divina me ha encomendado a ti, ilumíname, dirígeme, guárdame. Amén.

Invocación a San Miguel Arcángel:
San Miguel Arcángel, defiéndenos en el combate; sé nuestro auxilio contra la perversidad y las asechanzas del demonio. Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú, Príncipe de la milicia celestial, lanza al infierno con el divino poder, a Satanás y a los demás espíritus malignos, que vagan por el mundo para la perdición de las almas. Amén.

Ofrecimiento del Día:
Señor Jesús, por el Corazón Inmaculado de María, Madre nuestra, me consagro a tu Corazón y contigo al Padre, mediante el Espíritu Santo, en tu Santo Sacrificio del Altar, con mi oración y mi trabajo, sufrimientos y alegrías de hoy, en reparación por nuestros pecados.Y para que venga a nosotros tu reino. Te pido en especial por el Papa y las intenciones que ha confiado este mes al Apostolado de la Oración. Amén.

El Angelus:
El Ángel del Señor lo anunció a María. Y concibió por obra del Espíritu Santo.
Dios te salve, María...
He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra.
Dios te salve, María...
El Verbo se hizo carne. Y vivió entre nosotros.
Dios te salve, María... Rogad por nosotros, anta Madre de Dios.
Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo.
Infundid, Señor, vuestra gracia en nuestras almas, para que, pues hemos creído la Encarnación de vuestro Hijo y Señor nuestro Jesucristo anunciada por el Ángel, por los merecimientos de su pasión y muerte, alcancemos la gloria de la Resurrección. Amén.

El Rosario
El rosario es una oración más larga, compuesta de muchas de las oraciones dadas arriba. Al decirlas, meditamos sobre acontecimientos en las vidas de María y Jesucristo, misterios de nuestra redención.
Introducción:

La Señal de la Cruz
El Credo de los Apóstoles (rezado en el crucifijo)
1 Padre Nuestro (Los "Padres Nuestros" se rezan en las cuentas grandes, o las que se separan de las otras con un pedazo de cadena)
3 Ave Marías (por un aumento de fe, esperanza y caridad ("Ave Marías" se rezan en las cuentas pequeñas)
Gloria al Padre
Oh Mi Jesús
Cinco décadas, cada una de las cuales consta de lo siguiente (Al rezar una década, se puede pensar en uno de los misterios, que se indican abajo)
1 Padre Nuestro
10 Ave Marías
Gloria al Padre
Oh Mi Jesús
Conclusión:
La Señal de la Cruz (muchas veces preceden otras oracionies, como el Salve)


Los Misterios del Rosario

Los Misterios Gozosos

1. La anunciación del ángel Gabriel a María 2. La visitación de la Virgen a su prima, Santa Isabel 3. El nacimiento del Niño Jesús en el portal de Belén 4. La presentación del Niño Jesús en el templo 5. El joven Jesús perdido y hallado en el templo

Los Misterios Dolorosos

1. La oración en el Huerto de los Olivos 2. La flagelación de Nuestro Señor 3. La coronación de espinas 4. Jesús carga con la cruz 5. La crucifixión y muerte del Señor

Los Misterios Gloriosos

1. La resurrección del Señor 2. La ascensión del Señor al cielo 3. La venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles 4. La asunción de la Santísisma Virgen al cielo 5. La coronación de la Santísisma Virgen como Reina del Cielo

(Con Licencia Eclesiástica)

 

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